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Cristiano Ronaldo jamás cargará la Copa del Mundo, gris despedida al caer Portugal 1-0 ante España

 

México (Newsmexico.com.mx).-Todo terminó para Cristiano Ronaldo. La máxima estrella del futbol portugués se tendrá que conformar con el título europeo que ganó en el 2016, porque en lo que respecta a la Copa del Mundo ese trofeo jamás lo va a poder cargar como jugador, porque a sus 41 años tuvo una amarga despedida en los octavos de final de la Copa de América del Norte al ver perder a su Portugal 1-0 ante España.

Cristiano sólo tuvo una oportunidad clara al minuto 36 cuando Joao Félix entró a su izquierda hasta el área chica y conectar con un cabezazo el pase que recibió, Unai Simón alcanzó a desviar casualmente con el brazo extendido y este le cayó a Cristiano, que de espaldas al marco ejecutó una tijera que arrancó el OOOHHHH en el estadio, pero la rápida reacción del arquero español que voló de inmediato pudo interceptar el esférico cargado de veneno y así mantener el 0-0 en ese momento.

En un partido donde el protagonismo, el afán de control y el impulso para arriesgar fueron exclusivamente de los españoles, un gol de Mikel Merino en el tiempo de descuento selló la derrota (0-1) de la selección, eliminándola en los octavos de final del Mundial, donde Pedro Proença definió que cualquier resultado que no fuera llegar a semifinales sería "malo".

Fue otro partido más donde la mejor versión de Portugal permaneció oculta, otro ejemplo de cómo esta generación de jugadores, rebosante de talento, nunca encontró un estilo de juego que les sentara bien. Lo peor, se especulaba que dentro del vestidor había mal ambiente entre el plantel con Cristiano Ronaldo, que terminó sus mundiales con una participación gris.

Fue un partido poco emocionante, con poca acción y pocos balones largos durante la posesión, que exigía mayor atención al detalle. Pedri filtrando pases diagonales al preciso Olmo, oculto en el punto ciego de quien lo observaba. Los pases rasos, no centros, con los que los españoles buscaban jugadores en el área. Las recepciones de Rodri, abriendo su cuerpo para entregar el balón con precisión al segundo toque. La inteligencia de Bruno Fernandes, más por la izquierda, simplificando paredes y creando combinaciones para que Portugal escapara de la presión, aunque fueran estériles. Los pasos cortos de Nuno Mendes con Lamine y el balón por delante, listo para arrancar, rápido para reaccionar a las excentricidades del fenómeno que a veces tiene la idea de usar una cinta para el pelo con la inscripción "Ego Yamal".

Portugal nunca tomó la iniciativa, con una defensa que se lo dificultaba: defendiendo en profundidad, con sus líneas replegadas, se delataron a sí mismos porque nunca tuvieron opciones para contraatacar. La presión española los asfixió tras perder la posesión. Los problemas surgieron con mayor frecuencia cuando los españoles, letales explotando desequilibrios, se escapaban tras robar el balón.

Portugal solo los imitó una vez. Bruno protagonizó una jugada inusual: le robó el balón a Pedri, habilitó a Cristiano en carrera y el capitán, en un duelo con Aymeric Laporte, lo desvió con su potente pie. El disparo acabó en el guante de Unai Simón, al igual que el cabezazo de João Félix, quien también atajó el flojo rebote de Ronaldo. Con escasa capacidad para generar ataques organizados, sin liberar a Vitinha con el balón ni proporcionarle compañeros cercanos con quienes combinar, Portugal creó pocas ocasiones. Su mejor oportunidad llegó a balón parado: João Félix y Nuno Mendes se combinaron en un córner corto; el primero regateó, le pasó el balón al segundo, cuyo disparo rebotó en una cabeza y se estrelló contra el travesaño. Fue Pedro Porro quien, duro en la disputa con Félix, atajó el balón de cabeza. Sus duelos fueron los únicos destellos de brillantez en el juego apático del equipo.

En la segunda parte, España dominó por completo, neutralizando ampliamente la capacidad ofensiva de Portugal. El balón se mantuvo más a los pies de los españoles, generando más dudas en la última línea portuguesa.  Guiados por las botas de Rodri y Pedri, brújulas humanas, los españoles jugaban, intercambiaban pases cortos, simulando ir en una dirección para luego ir en otra. Los portugueses se demoraban y observaban.

Roberto Martínez reaccionó dando entrada a Diogo Dalot en lugar de Cancelo, pero sobre todo colocando a Rafael Leão en la izquierda, para que tuviera un potente disparo que superara a Yamal y pusiera a prueba la impotencia de Porro. Hubo un disparo de Bruno Fernandes nada más entrar en juego los cambios, y Luis de la Fuente respondió dando entrada a Ferran Torres por Baena. Un velocista para un centrocampista.

Los vecinos de la zona geográfica ya contaban con velocidad en ambas posiciones. La velocidad benefició más a los españoles, que dominaron el partido y ocuparon el mediocampo portugués incluso con el uso limitado de su defensor más delicado. Fue la única influencia notable sobre Ronaldo en la segunda mitad: cubrir el pase a Laporte, limitando su influencia en la base de las jugadas.

Pero España, comprometida con otro cambio, tuvo a Pedri, Olmo, Yamal y Ferran con disparos desde el borde del área, frustrados por las paradas providenciales de Renato Veiga y Rúben Dias, los últimos salvadores en proteger la portería. Cuando fueron atraídos por las carreras diagonales cortas, entre el central y el lateral, por un jugador que venía desde atrás, Portugal se benefició de que ningún español apareciera en el espacio donde los pases rasos entraban al área.

Y,a pesar de todo Portugal tuvo su segundo chance, el último del Mundial. Al minuto 41, Nuno Mendes se sumó al ataque para ejecutar un riflazo, y dentro del área el zaguero español Pedro Porro desvió con la cabeza, cambiando la dirección al portero Unai Simón, pero para suerte de la Furia la bola pasó ligeramente arriba del travesaño.

El público despertó con el solitario gol del triunfo llegó a los 46 minutos del segundo tiempo con el disparo de un recién ingresado Mikel Merino.

 

 

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