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Instituto afín a Donald Trump advierte sobre la injerencia del partido MORENA en Estados Unidos con complacencia de Claudia Sheinbaum
El documento fue elaborado por Alejandrina Elms, analista de U.S.-Mexico Policy Analyst y del Texas Public Policy Foundation; además de Melissa Ford Maldonado, quien es la directora del the Western Hemisphere Initiative at the America First Policy Institute. HE AQUÍ LA TRADUCCIÓN ÍNTEGRA DEL DOCUMENTO El estudio señala que bajo la administración de Claudia Sheinbaum, MORENA ha mantenido y expandido una presencia política organizada en Estados Unidos, incluyendo una estrategia de organización nacional, iniciativas de educación política, actividad política pública e interacción documentada entre su aparato de “relaciones exteriores” y la red consular mexicana (Astorga, 2026; Cruz, 2026; Movimiento Regeneración Nacional, 2024). Estas actividades plantean interrogantes sobre la reciprocidad institucional, dado el énfasis de México en la soberanía y la no intervención, así como las restricciones impuestas a ciertas actividades oficiales extranjeras en México (Reuters, 2021; Sarukhan, 2026). MORENA misma no deja lugar a dudas sobre el alcance de este proyecto político: su organización en el extranjero, MORENA en el Exterior, describe al partido como “un movimiento más allá de las fronteras” (Secretaría de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, 2026). La documentación examinada en este memorando establece que MORENA intenta construir una organización política permanente en los Estados Unidos; que su estrategia contempla expresamente una interacción sostenida con la red consular de México; y que el funcionario del partido responsable de dicha organización se ha reunido reiteradamente con personal consular y ha estado presente en instalaciones diplomáticas mientras llevaba a cabo actividades políticas y organizativas en los Estados Unidos. El problema no radica en que México mantenga vínculos con sus ciudadanos en el extranjero —algo que los gobiernos hacen habitualmente—, sino en la creciente superposición entre los canales consulares oficiales del gobierno mexicano y la organización partidista de MORENA en el exterior, lo cual complica la distinción institucional entre las funciones diplomáticas y la actividad política partidista. La transparencia es necesaria y fundamental para la seguridad de los Estados Unidos cuando se trata de un partido político extranjero que se organiza deliberadamente en territorio estadounidense, al tiempo que busca o mantiene relaciones con instituciones estatales que cuentan con personal, instalaciones, financiamiento, redes jurídicas y un acceso extraordinario a las comunidades de la diáspora. Dada la disposición, ya demostrada por el anterior presidente de México, de dirigirse directamente a los votantes dentro de los Estados Unidos, esta superposición exige un escrutinio riguroso al evaluar el papel político de la red consular mexicana. Los responsables de formular políticas y los diplomáticos estadounidenses deben instar a MORENA a moderar su injerencia política en los Estados Unidos, y exigir a México que ponga fin al uso indebido —por parte de MORENA— de instituciones neutrales con fines partidistas, si es que desean mantener relaciones diplomáticas tanto dentro de los Estados Unidos como en el ámbito internacional. Recomendaciones de política Los Estados Unidos deberían adoptar una política de aplicación estricta de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA, por sus siglas en inglés) respecto a la organización política y los representantes de MORENA que operan en el país. Promulgada en 1938, la FARA es una normativa de divulgación que exige a ciertas personas que actúan en los Estados Unidos en nombre de un «mandante extranjero» (foreign principal) registrarse ante el Departamento de Justicia y hacer pública su relación con dicho mandante, así como informar sobre sus actividades, ingresos y gastos (Departamento de Justicia de los EE. UU., s.f.). MORENA es un partido político extranjero y, por tanto, encaja perfectamente en la definición de «mandante extranjero» establecida por la FARA. El propósito de esta ley es, precisamente, garantizar la transparencia cuando personas que operan en los Estados Unidos llevan a cabo actividades políticas o de representación en nombre de entidades extranjeras. Las directrices del Departamento de Justicia identifican las actividades políticas, la consultoría política, la representación ante funcionarios estadounidenses, así como la solicitud o el desembolso de dinero u otros bienes de valor en nombre de un mandante extranjero, como actividades que pueden dar lugar a obligaciones de registro (Departamento de Justicia de los EE. UU., s. f.). En consecuencia, el Departamento de Justicia debería investigar y aplicar con mayor rigor la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA, por sus siglas en inglés) respecto a personas y organizaciones que dirijan, coordinen, representen o lleven a cabo actividades políticas vinculadas a MORENA en los Estados Unidos; asimismo, debería exigir el registro y la divulgación de información siempre que se pueda establecer una relación de representación, una actividad sujeta a la ley y la inexistencia de una exención aplicable. Este requisito debería formar parte de una política más amplia de tolerancia cero ante la injerencia electoral y política extranjera. No se debería permitir que un partido gobernante extranjero desarrolle una infraestructura partidista sostenida dentro de los Estados Unidos operando, al mismo tiempo, sin la transparencia que se exige a los agentes que actúan en nombre de intereses políticos extranjeros. En los casos en que MORENA busque organizar, movilizar, promover o realizar cualquier otra actividad política partidista en los Estados Unidos, el registro obligatorio conforme a la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA, por sus siglas en inglés) debería constituir el requisito mínimo de transparencia. Asimismo, los Estados Unidos deberían adoptar una política de tolerancia cero frente al uso partidista de las instituciones consulares. Cuando el personal, las instalaciones, los recursos, los programas o las relaciones institucionales de los consulados de México se utilicen para facilitar actividades políticas partidistas, los Estados Unidos deberían imponer consecuencias diplomáticas significativas. Dichas medidas podrían incluir una reducción sustancial de la presencia consular de México, siempre que sea necesario para evitar que continúe el abuso y para restablecer la separación institucional entre las funciones consulares legítimas y la organización política partidista. Además, la política de los Estados Unidos debería regirse por el principio de plena reciprocidad. México no debería gozar de un acceso diplomático, consular, político o institucional en los Estados Unidos mayor al que concede a los Estados Unidos en territorio mexicano. El Congreso y el poder ejecutivo deberían llevar a cabo una revisión exhaustiva, basada en la reciprocidad, de las sedes consulares, el personal, los privilegios, el acceso, las condiciones operativas, las asociaciones institucionales y otras ventajas diplomáticas otorgadas a México. En los casos en que el trato sea materialmente desigual, los Estados Unidos deberían responder de manera equivalente, ajustando los privilegios y el acceso de México para garantizar la reciprocidad. Los Estados Unidos no deben tolerar que las instituciones diplomáticas se utilicen como instrumentos para la organización de partidos extranjeros, para actividades políticas foráneas no declaradas o para la injerencia en los asuntos políticos estadounidenses. Por consiguiente, la organización política sostenida de MORENA en los Estados Unidos debería dar lugar a un escrutinio y una aplicación más rigurosos de la ley FARA, lo que incluye investigar si las personas u organizaciones que actúan en nombre de dicho partido cumplen con los requisitos legales de registro y divulgación. Asimismo, el uso indebido de las instituciones consulares mexicanas con fines partidistas debería conllevar consecuencias diplomáticas concretas; la relación bilateral, por su parte, debe basarse en el principio de plena reciprocidad. El objetivo no es prohibir la interacción diplomática legítima con los ciudadanos mexicanos en el extranjero, sino establecer una línea divisoria clara entre dicha función legítima y las actividades políticas partidistas llevadas a cabo por, para, o en coordinación con un partido gobernante extranjero. Antecedentes Desde 2024, MORENA ha formalizado una estrategia internacional con el objetivo de ampliar su alcance organizativo, influencia y contactos entre los mexicanos residentes en Estados Unidos. Su plan 2024-2027 contempla la creación de comités en todo Estados Unidos, cinco estructuras de coordinación regional, iniciativas de afiliación y educación política, y un compromiso constante con los consulados mexicanos y las instituciones gubernamentales responsables de los mexicanos en el extranjero (Movimiento Regeneración Nacional, 2024). El marco jurídico y diplomático de México establece una clara distinción entre el Estado mexicano y la actividad política partidista en el extranjero. La Ley del Servicio Exterior Mexicano define al Servicio Mexicano como un cuerpo permanente de funcionarios públicos que representan al Estado mexicano, no al partido gobernante. La Constitución exige expresamente a quienes participan en la actividad diplomática mexicana que observen principios como la neutralidad política, y el artículo 41 exige que los miembros del Servicio Exterior se abstengan de realizar conductas partidistas o electorales incompatibles con el desempeño de sus funciones públicas y de hacer declaraciones que comprometan los intereses del país (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2018, arts. 1, 41). Esto es similar a lo establecido en el derecho internacional. El artículo 55 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares exige al personal consular que respete las leyes del Estado receptor; impone el deber de no interferir en sus asuntos internos; y dispone que las instalaciones consulares no pueden utilizarse de manera incompatible con las funciones consulares (Naciones Unidas, 1963, art. 55). México enfatiza la soberanía y la no intervención, al tiempo que mantiene restricciones legales cada vez más estrictas a la actividad política y de seguridad en el extranjero, mientras que la MORENA y las instituciones mexicanas operan ampliamente entre las comunidades mexicanas en Estados Unidos. Bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), México promulgó nuevas restricciones y requisitos de información para los agentes de seguridad extranjeros, incluida la DEA. Además, los funcionarios mexicanos seguían sujetos a la obligación de informar sobre sus intercambios con agentes extranjeros (Reuters, 2021). Recientemente, México adoptó una medida electoral que aborda la “intervención o injerencia” extranjera en las elecciones, la cual, según el exembajador mexicano en Estados Unidos, Arturo Sarukhan, refleja una mayor expansión de las restricciones basadas en la soberanía sobre la participación extranjera en los asuntos políticos mexicanos (Sarukhan, 2026). En este contexto, la extensa actividad de MORENA y las instituciones estatales mexicanas entre las comunidades mexicanas en Estados Unidos plantea una cuestión más específica sobre la reciprocidad institucional. Una nota sobre la distinción entre partido y Estado Una breve nota sobre la fusión entre partido y Estado en México: este documento distingue entre MORENA, como partido político, y el Estado mexicano, en términos jurídicos y de estructura institucional. No obstante, la evidencia analizada aquí muestra que, en la práctica, las actividades del partido y del Estado aparecen a menudo estrechamente vinculadas. El propio MORENA desdibuja la distinción entre su proyecto político partidista y la labor de los gobiernos que controla. Los materiales del partido presentan con frecuencia los programas y logros gubernamentales como éxitos de la «Cuarta Transformación» —un concepto más amplio—, mientras que el plan de organización de MORENA en el extranjero contempla explícitamente la colaboración con los consulados mexicanos y las instituciones gubernamentales encargadas de atender a los mexicanos en el exterior (Movimiento Regeneración Nacional, 2024). Esta fusión entre partido y Estado opera en ambos sentidos: MORENA integra los programas y logros gubernamentales en el proyecto político de la «Cuarta Transformación», al tiempo que el gobierno presenta sus principales iniciativas estatales bajo una óptica partidista, lo que reduce aún más la distinción práctica entre la identidad del partido gobernante y la agenda de políticas públicas del Estado. Esta dinámica resulta especialmente relevante para la estrategia de MORENA en el extranjero, la cual vincula de manera explícita la organización partidista con la interacción con los consulados mexicanos y otras instituciones gubernamentales que prestan servicios a los mexicanos fuera del país. La «Cuarta Transformación» —o 4T— es el nombre que AMLO dio a su proyecto político integral, cuyo objetivo es transformar de raíz el Estado, la economía y el sistema político de México. La 4T se presenta como la cuarta gran transformación en la historia del país, tras la Independencia de México (1810-1821), la Reforma liberal asociada a Benito Juárez (1855-1861) y la Revolución Mexicana (1910-1920) (Presidencia de la República, 2024). En la práctica, la 4T combina medidas de redistribución populista, nacionalismo económico, un papel más activo del Estado en sectores estratégicos, un mayor fortalecimiento de la autoridad ejecutiva, programas de bienestar social y el rechazo a diversas instituciones y políticas vinculadas al «establishment» político mexicano previo a 2018 (Dresser, 2019). Por consiguiente, MORENA no la plantea simplemente como una agenda de gobierno, sino como un movimiento histórico e ideológico más amplio, orientado a reconfigurar la vida pública en México. La imbricación entre partido y Estado tiene profundas raíces en la historia de México, tal como ocurrió durante el prolongado dominio del PRI a lo largo de la mayor parte del siglo XX —periodo en el que los académicos solían describir a México como un sistema autoritario competitivo, en el cual el partido gobernante se beneficia de la asignación de recursos estatales (Levitsky y Way, 2010)—. Resulta complejo desentrañar los ámbitos en los que se solapan el partido y el Estado; por ello, cualquier evaluación de las actividades de MORENA en el extranjero es una cuestión delicada y, posiblemente, aún más relevante a medida que el partido y el Estado tienden a fusionarse cada vez más. El análisis que se presenta a continuación identifica casos concretos en los que convergen funcionarios del partido, servidores públicos, redes consulares o programas estatales. Esto permitirá, a partir de la documentación existente, determinar la naturaleza y el alcance de dicha relación en cada uno de los casos examinados. Esa relación más estrecha vino acompañada de la creación de una infraestructura consular mexicana inusualmente extensa en Estados Unidos. México cuenta con una red de 53 consulados en territorio estadounidense (SRE, 2025), una magnitud que Schiavon (2022) califica de excepcional en términos comparativos. Por su parte, la misión diplomática de Estados Unidos en México comprende la embajada en la Ciudad de México, nueve consulados y nueve agencias consulares de menor tamaño; estas últimas ofrecen servicios a los ciudadanos de manera más limitada (Embajada y Consulados de Estados Unidos en México, s.f.). A modo de comparación, Japón mantiene 17 sedes consulares (14 consulados generales y tres oficinas consulares de menor escala), mientras que Canadá dispone de 12 consulados generales en Estados Unidos (Global Affairs Canada, 2026; Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón, 2026). El alcance de la red mexicana es aún mayor, ya que sus consulados físicos funcionan más bien como centros de operaciones que como puntos geográficos estrictamente delimitados. México pone en marcha «consulados móviles» y «consulados sobre ruedas» que se desplazan a comunidades alejadas de las oficinas consulares permanentes para tramitar pasaportes y matrículas consulares, realizar registros de nacimiento, ofrecer información sobre protecciones legales y laborales, y prestar otros servicios; asimismo, los consulados abren sus puertas periódicamente los sábados, domingos y días festivos (SRE, 2015). Tan solo en marzo de 2024, la SRE programó operativos consulares móviles en decenas de localidades y, simultáneamente, mantuvo abiertos numerosos consulados permanentes en Estados Unidos durante los fines de semana (SRE, 2024b). Schiavon (2022) señala que la diplomacia mexicana en Estados Unidos opera en múltiples niveles del sistema político estadounidense —caracterizado por su descentralización—, cultivando vínculos no solo con la Casa Blanca y el Congreso, sino también con gobiernos estatales y locales, tribunales, empresas, universidades, medios de comunicación, sindicatos, instituciones religiosas, ONG y organizaciones de la diáspora. A los consulados se les encomendó la tarea de identificar a los actores locales relevantes, sistematizar la información sobre dichas relaciones, llevar a cabo labores de diplomacia pública y participar en la promoción de los ámbitos económico, educativo, cultural y turístico, así como en la proyección de la imagen del país (Schiavon, 2022). La población mexicana en Estados Unidos cobró una importancia particular en este contexto. México amplió la protección consular a sus nacionales, colaboró con organizaciones de la sociedad civil estadounidense para impugnar leyes consideradas perjudiciales para los migrantes, y empleó su red consular —así como una labor de cabildeo discreto ante los legisladores estadounidenses— para promover una reforma migratoria y defender los intereses de los ciudadanos mexicanos que residen en el extranjero (Durand, 2018; 2019, citado en Schiavon, 2022). Bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador, esta infraestructura fue reorganizada y ampliada. El reglamento interno de la Secretaría de Relaciones Exteriores de 2019 estableció nuevas estructuras para la diplomacia pública, cultural, turística y económica, al tiempo que las embajadas y los consulados asumieron responsabilidades adicionales en materia de comercio, inversión y promoción turística (Schiavon y Figueroa, 2019a, citado en Schiavon, 2022). No obstante, esta ampliación de responsabilidades vino acompañada de una reducción en los recursos financieros y humanos de la Secretaría (Schiavon y Figueroa, 2019a, citado en Schiavon, 2022). MORENA en el extranjero Más de 1,3 millones de ciudadanos mexicanos en el extranjero se registraron para votar de cara a las elecciones mexicanas de 2024, y más de medio millón contaban con su credencial para votar; aproximadamente el 97 % de los mexicanos en el extranjero que disponían de dicha credencial residían en Estados Unidos. El Wilson Center señaló que este electorado, por sí solo, poseía un peso político potencial comparable a la población de un estado mexicano de menor tamaño (Ballesteros, 2024). Si bien estas cifras se refieren a los procesos electorales de México —y no a la elegibilidad para votar en Estados Unidos—, ilustran la extraordinaria concentración de la diáspora mexicana políticamente activa dentro de territorio estadounidense. Muchos integrantes de este colectivo residen de forma permanente en comunidades de Estados Unidos, y algunos poseen doble nacionalidad, lo que les permite participar políticamente en ambos países. El plan de trabajo de MORENA para el extranjero contempla, de hecho, a esta población como un objetivo explícito para la organización partidista, la afiliación y la formación política fuera de México (Movimiento Regeneración Nacional, 2024). El expresidente Andrés Manuel López Obrador se dirigió en repetidas ocasiones a los votantes en Estados Unidos en relación con las decisiones electorales en dicho país. En julio de 2022, instó a los mexicano-estadounidenses a no apoyar a los republicanos, debido a la política fronteriza que estos promovían en Texas (Reuters, 2022). En marzo de 2023, después de que legisladores republicanos propusieran autorizar el uso de la fuerza militar estadounidense contra los cárteles de la droga mexicanos, López Obrador afirmó que su gobierno lanzaría una campaña informativa dirigida a los mexicanos y a la población hispana en Estados Unidos, instándoles a no apoyar al Partido Republicano si dichas propuestas continuaban (Gee, 2023; O’Boyle, 2023). En mayo de 2023, exhortó a los votantes latinos en Florida a no apoyar al gobernador Ron DeSantis, tras la entrada de este en las primarias presidenciales republicanas (Reuters, 2023a). En julio de 2023, instó a los votantes de origen mexicano a no respaldar al gobernador de Texas, Greg Abbott, debido a su política fronteriza (Reuters, 2023b). Esta dinámica trascendió la figura de López Obrador: en mayo de 2023, el entonces secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, viajó a Florida, criticó las políticas migratorias de DeSantis y señaló que, si bien no podía intervenir en los asuntos internos de Estados Unidos, tenía la intención de dirigirse directamente a los ciudadanos estadounidenses (Gee, 2023). Estos episodios evidencian cómo altos funcionarios mexicanos se dirigen directamente a sectores de la población en Estados Unidos —relevantes desde el punto de vista electoral— en el contexto de disputas políticas estadounidenses. La política más amplia de México respecto a su diáspora también se ha expandido. Una reforma constitucional de 2021 eliminó la limitación generacional que existía anteriormente para la transmisión de la ciudadanía mexicana en el extranjero, permitiendo que los descendientes nacidos fuera de México obtengan la nacionalidad mexicana, incluso cuando su progenitor mexicano también haya nacido fuera del país. Posteriormente, la Secretaría de Relaciones Exteriores instruyó a sus embajadas y consulados a difundir e implementar este derecho ampliado (Secretaría de Relaciones Exteriores, 2021). México también ha ampliado la participación electoral en el exterior: en las elecciones presidenciales de 2024, 184,326 ciudadanos votaron desde el extranjero —122,497 de forma electrónica, 39,586 por correo postal y 22,243 de manera presencial en 23 sedes consulares, 20 de ellas ubicadas en Estados Unidos (Humphrey, 2024)—. Estas reformas hacen posible una relación política cada vez más duradera entre México y las generaciones posteriores de una diáspora concentrada, en su inmensa mayoría, en Estados Unidos. La construcción de una base política permanente de MORENA en el extranjero Las consecuencias prácticas son visibles en Estados Unidos. La movilización vinculada a MORENA en dicho país ha trascendido las reuniones partidistas formales, abarcando la formación política, la participación electoral, la organización de manifestaciones, el activismo en defensa de los derechos de los inmigrantes y la creación de alianzas (Del Cid Lugo, 2024; Galindo Sarmiento, 2025; López Cruz, 2025; Morales, 2025). En Los Ángeles, LA Public Press documentó las actividades de «Morena Placita Olvera», un grupo de voluntarios cuyos miembros organizaron eventos de formación política, exhibieron banderas y material de campaña de MORENA, y llevaron a cabo una sesión informativa preelectoral centrada en la candidatura presidencial de dicho partido. Uno de los organizadores destacó la importancia de acercarse a los mexicano-estadounidenses más jóvenes, explicando: «Nos enfocamos mucho en los jóvenes; los animamos a todos a obtener su doble nacionalidad» (Del Cid Lugo, 2024). Sus esfuerzos parecen estar dando frutos, a juzgar por la magnitud de la participación electoral de la diáspora, que quedó patente en Houston durante las elecciones presidenciales de México de 2024, donde la fila para votar frente al consulado mexicano llegó a extenderse casi dos millas. Varios votantes entrevistados por Houston Landing expresaron su apoyo a Claudia Sheinbaum, específicamente en lo que respecta a la continuidad del programa político y las políticas sociales de Andrés Manuel López Obrador (Brigida, 2024). Cabe señalar que la actividad política vinculada a MORENA en Estados Unidos trasciende la participación en las elecciones presidenciales mexicanas. En febrero de 2025, el sitio web de MORENA para el exterior publicó un artículo en el que elogiaba a adolescentes de origen mexicano y latino, nacidos en Estados Unidos, que marcharon por el puente de Brooklyn en contra de las políticas migratorias del presidente Donald Trump; el texto describía a las generaciones más jóvenes como protagonistas en la defensa de sus familias y comunidades (Galindo Sarmiento, 2025). Esta publicación pone de manifiesto la disposición de MORENA a dar mayor visibilidad al activismo desarrollado en Estados Unidos. Otro episodio tuvo lugar en mayo de 2025, cuando se difundieron videos —publicados por una cuenta que se identificaba como «Morena New York Comité 1»— grabados a bordo del buque escuela Cuauhtémoc, de la Armada de México, durante su visita a Nueva York. En dichos videos se fomentaba la participación en la elección judicial de México y se promovía a candidatos específicos, entre ellos Lenia Batres y César Mario Gutiérrez Priego (López Cruz, 2025). Si bien no existen pruebas de que el partido o la Armada de México autorizaran estas acciones, el hecho ilustra cómo personas que se identifican como simpatizantes de MORENA en Estados Unidos han utilizado las redes sociales y espacios institucionales mexicanos de gran visibilidad para difundir mensajes políticos. MORENA también ha desarrollado relaciones cada vez más explícitas con organizaciones políticas estadounidenses afines. En 2023, el Comité Internacional de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) declaró públicamente su solidaridad con «la clase trabajadora de México, el partido MORENA y AMLO», así como con su «cuarta transformación» (Comité Internacional de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, 2023). Para 2025, el Grupo de Trabajo sobre México del Comité Internacional del DSA describió una iniciativa a escala nacional destinada a conectar a miembros de MORENA en el Congreso mexicano con comunidades mexicanas en Estados Unidos. Sus actividades incluyeron reuniones en California y Carolina del Norte, planes de acercamiento en otros estados e intercambios políticos directos entre representantes de MORENA y miembros del DSA. El autor también expresó el deseo de profundizar los vínculos entre ambas organizaciones (Morales, 2025). Si bien el alcance y el impacto inmediato de estos esfuerzos organizativos parecen limitados, estos documentan intentos sostenidos por parte de MORENA, organizaciones afines y simpatizantes que se identifican como tales para construir redes políticas entre las comunidades mexicanas en Estados Unidos.
La relación de MORENA con la actividad política en Estados Unidos no es uniforme. Algunas manifestaciones han sido organizadas o promovidas por grupos que se identifican con MORENA, mientras que otras fueron protestas independientes que el partido posteriormente elogió o amplificó. La protesta de febrero de 2024 frente a las oficinas de *The New York Times* se ajusta más a la primera categoría. Alrededor de 200 simpatizantes de López Obrador se manifestaron después de que el periódico publicara acusaciones que vinculaban a personas cercanas a AMLO con el crimen organizado. Los participantes declararon a *Expansión Política* que habían sido convocados a través de redes sociales por el Comité de MORENA en la ciudad de Nueva York, aunque afirmaron haber asistido de manera voluntaria (Navarrete, 2024). Por el contrario, la marcha realizada en febrero de 2025 en el puente de Brooklyn —protagonizada por adolescentes mexicanos y latinos nacidos en Estados Unidos contra las políticas migratorias del presidente Donald Trump— parece haber sido independiente de MORENA; no obstante, como se mencionó anteriormente, el partido se apresuró a respaldar dicha manifestación (Galindo Sarmiento, 2025). Estos ejemplos sugieren que, si bien los grupos vinculados a MORENA a veces movilizan a sus simpatizantes de forma directa, el partido también respalda y amplifica, de manera selectiva, el activismo independiente que se alinea con su mensaje político. El efecto inmediato de una manifestación concreta puede ser limitado y desigual; sin embargo, en conjunto, estos episodios revelan una tendencia más amplia de participación política entre los mexicanos y los mexicano-estadounidenses en Estados Unidos, que se manifiesta a través de la movilización directa, las redes de apoyo, la formación política y el respaldo selectivo.
Existen numerosos puntos de posible convergencia entre la izquierda socialista en Estados Unidos y el partido MORENA, tales como: el apoyo a una migración sin restricciones —presentada bajo el disfraz de una cuestión humanitaria o de «refugiados»—; una oposición ideológica general al sistema económico y político estadounidense; un desprecio —teñido de paranoia— hacia la historia de Estados Unidos y su papel histórico en la lucha contra el comunismo en América Latina; y, fundamentalmente, una alineación con el «Sur Global» y el «tercermundismo» frente a lo que perciben como un Occidente «imperialista» y «capitalista», del cual Estados Unidos es la potencia hegemónica dominante. Uso partidista de la red consular de México La relevancia política de la red consular de México resulta especialmente evidente en Los Ángeles, ciudad que el cónsul general Carlos González Gutiérrez ha calificado como la «capital política de la diáspora mexicana» (Cadava, 2025). En un perfil publicado en julio de 2025, *The New Yorker* documentó hasta qué punto el consulado se involucra en la vida cívica de la población mexicana de la región. González Gutiérrez describió un esfuerzo, sostenido durante décadas por el gobierno mexicano, para mantener vínculos institucionales con los mexicanos en Estados Unidos mediante programas de asuntos comunitarios, el voto desde el extranjero, iniciativas de desarrollo para migrantes, asistencia jurídica y comunicación directa con los ciudadanos mexicanos. Su relato refleja una premisa más amplia que subyace a la política de México respecto a su diáspora: la migración no rompe la relación del individuo con el Estado mexicano ni lo excluye de la comunidad nacional (Cadava, 2025). Esta concepción se hizo particularmente patente durante los enfrentamientos en torno a la aplicación de las leyes migratorias en Los Ángeles en 2025. González Gutiérrez utilizó las redes sociales para comunicarse directamente con los residentes mexicanos, ofreció orientación sobre cómo actuar ante las autoridades migratorias, fomentó la protesta pacífica e instó a los ciudadanos mexicanos detenidos a mantener el contacto con el consulado. Durante un operativo federal en MacArthur Park —situado justo enfrente de la sede consular—, invitó a las personas que se encontraban en el exterior a entrar en el consulado para ponerse a salvo. Asimismo, observó que los hijos y nietos de inmigrantes mexicanos, nacidos en Estados Unidos, asumían cada vez más un papel protagonista en la oposición a las redadas migratorias, exhibiendo banderas de México como símbolo de su herencia familiar y nacional (Cadava, 2025). Este episodio ilustra una concepción de la responsabilidad consular que trasciende los servicios administrativos, orientándose hacia la protección activa y la participación cívica de una comunidad mexicana transnacional. No obstante, González Gutiérrez justificó su actuación en términos de reciprocidad, afirmando que «solo puede hacer aquí aquello que le gustaría que un diplomático estadounidense hiciera en México» (Cadava, 2025). Se trata de una comparación imperfecta. Tras el «caso Cienfuegos» en 2020, México reformó su Ley de Seguridad Nacional para imponer amplios requisitos de información y supervisión a determinados agentes extranjeros de inteligencia y de las fuerzas del orden; una medida que refleja el énfasis —característico del gobierno de López Obrador— en la soberanía y en el control mexicano sobre las actividades de funcionarios extranjeros en el país (Cámara de Diputados, 2020; Felbab-Brown, 2020). La ley no regula las gestiones diplomáticas o consulares habituales, ni establece una prohibición por parte de México hacia actividades equivalentes por parte de Estados Unidos. No obstante, pone de manifiesto la sensibilidad con la que México aborda la presencia y las actividades de gobiernos extranjeros en su territorio. Un aspecto más relevante es el de carácter institucional. México sostiene una concepción amplia de sus responsabilidades hacia sus nacionales en el extranjero y ha desarrollado una infraestructura consular considerable para mantener dichos vínculos (Cadava, 2025; SRE, 2025). Este dato resulta fundamental para el análisis que sigue, ya que la estrategia política de MORENA en el exterior no opera en un vacío institucional; por el contrario, se desarrolla en paralelo a una red estatal preexistente que se encuentra profundamente arraigada en las comunidades mexicanas en Estados Unidos. Del contacto a la infraestructura organizativa Tanto la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) como Sheinbaum han negado las informaciones que sugerían que los consulados de México promovían o participaban —directa o indirectamente— en protestas, movilizaciones políticas o esfuerzos por influir en los procesos políticos internos de Estados Unidos. La Secretaría subrayó que las actividades consulares se rigen por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares y por el principio mexicano de no intervención (Secretaría de Relaciones Exteriores, 2026). Tras la aparición de nuevas informaciones en mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró, en el mismo sentido, que las acusaciones de que los consulados mexicanos estaban «haciendo política» en Estados Unidos eran «completamente falsas» (Presidencia de la República, 2026a). Sheinbaum enfatizó que los consulados tienen como función gestionar las relaciones diplomáticas, prestar servicios consulares, brindar asistencia jurídica y proteger a los ciudadanos mexicanos, y afirmó que cuentan con instrucciones precisas de no intervenir en la política estadounidense. Una semana después, Sheinbaum reiteró que los consulados no deben involucrarse en política, ni en Estados Unidos ni en relación con la política mexicana; no obstante, matizó que dicha prohibición no impide la difusión de los logros del gobierno mexicano (Presidencia de la República, 2026b). Los antecedentes documentados establecen con suficiente claridad que MORENA ha constituido una organización política formal en el extranjero; dicha organización busca explícitamente mantener relaciones continuas con las instituciones del Estado mexicano. Asimismo, su principal representante en el exterior ha interactuado reiteradamente con personal consular y ha utilizado —o ha aparecido en— instalaciones diplomáticas oficiales, todo ello en el marco de un programa más amplio de organización partidista en Estados Unidos (Astorga, 2026; Cruz, 2026; Movimiento Regeneración Nacional, 2024). La relevancia de estos contactos queda patente en la propia estrategia formal de MORENA para el extranjero: su «Plan de Trabajo 2024–2027» establece como objetivos explícitos la creación de comités de MORENA entre los mexicanos en el exterior, el fortalecimiento del vínculo entre el partido y la diáspora, la promoción de los logros de los gobiernos de la «Cuarta Transformación» y la consolidación de una estructura partidista permanente fuera del país. El plan contempla una interacción sostenida con la infraestructura del gobierno mexicano en el extranjero, lo que incluye el contacto permanente con más de 50 consulados de México, así como la celebración de reuniones y el establecimiento de alianzas con los cónsules mexicanos (Movimiento Regeneración Nacional, 2024). Los contactos entre la secretaría de MORENA para el exterior y las instituciones diplomáticas mexicanas forman parte de una estrategia articulada y deliberada de construcción partidista en el extranjero. [2] También han surgido preocupaciones desde el propio cuerpo diplomático mexicano. Martha Bárcena Coqui, diplomática de carrera y exembajadora de México en Estados Unidos durante el mandato del presidente López Obrador, advirtió en mayo de 2026 sobre la creciente «partidización» de las comunidades mexicanas en el exterior; asimismo, criticó las propuestas contenidas en el plan de trabajo de MORENA para el periodo 2024–2027, las cuales contemplan la creación de comités partidistas en todo Estados Unidos y el establecimiento de una asamblea permanente en el extranjero. Bárcena sostuvo que la red consular de México debe permanecer como un instrumento institucional al servicio de la comunidad mexicana en su conjunto, sin sesgos partidistas, y advirtió que su eficacia podría verse comprometida si las funciones consulares llegaran a asociarse con la organización política de MORENA (Bárcena Coqui, 2026). Un componente importante es el Grupo Asesor sobre Derechos Civiles (MCRAG, por sus siglas en inglés), que la SRE describe como un mecanismo institucional que conecta a los cónsules mexicanos con organizaciones de derechos civiles y expertos legales en Estados Unidos. El MCRAG ha facilitado la cooperación en litigios de alto impacto y otras estrategias jurídicas (SRE, 2019). Asimismo, el Programa de Asistencia Jurídica a Personas Mexicanas a través de Asesorías Legales Externas (PALE) de México permite a los consulados contratar abogados, despachos jurídicos y organizaciones sin fines de lucro en Estados Unidos para brindar representación legal a ciudadanos mexicanos (Consulado General de México en Houston, 2025). Estas redes se han utilizado para responder directamente a las políticas del gobierno estadounidense. Tras la adopción, en 2023, de la Ley del Senado (SB) 4 por parte del estado de Texas —la cual estableció delitos penales estatales por el ingreso o reingreso ilegal desde un país extranjero y facultó a los jueces de Texas, bajo ciertas circunstancias, a ordenar que las personas regresen al país desde el cual ingresaron—, la SRE instruyó a sus 11 representaciones consulares en Texas a coordinarse con funcionarios gubernamentales, legisladores, organizaciones de derechos civiles, el MCRAG, los abogados del programa PALE y las comunidades mexicanas, al tiempo que impulsaban campañas de información pública y exploraban vías de litigio estratégico (Federal Preemption and Texas S.B. 4, 2026; SRE, 2023). Posteriormente, México presentó un escrito de *amicus curiae* para impugnar los efectos de la ley SB 4; una acción que la SRE describió como parte de su estrategia para proteger a los ciudadanos mexicanos (SRE, 2024c). Los propios registros de transparencia de la SRE ofrecen más detalles sobre esta actividad. La resolución CTA-469/2024 confirmó que los materiales del MCRAG incluían intercambios entre funcionarios mexicanos y abogados particulares estadounidenses en torno a la legislación migratoria de Estados Unidos, acciones gubernamentales, procesos judiciales en curso y estrategias de litigio. La SRE mantuvo bajo reserva partes de dichos registros durante cinco años, argumentando que su divulgación podría comprometer litigios —en curso o futuros—, así como la estrategia de política exterior de México frente a Estados Unidos (SRE, 2024a). Nada de esto demuestra que el MCRAG, el PALE o sus organizaciones asociadas operen en nombre de MORENA. No obstante, sí pone de manifiesto la envergadura y las capacidades de la red gubernamental con la que la estructura de MORENA en el extranjero ha buscado mantener una colaboración sostenida (Movimiento Regeneración Nacional, 2024). SI DESEA CONSULTAR LA VERSIÓN ORIGINAL SIGA EL LINK https://americafirstpolicy.com/issues/mexicos-regime-in-the-united-states/
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